Proyecto IMAGO
Esta técnica permite documentar la presencia y actividad de especies con hábitos poco visibles, aportando datos fundamentales para el conocimiento y la conservación.
En la intersección entre los Andes y la Amazonía, la Universidad Hemisferios resguarda un ecosistema de alto valor científico y ecológico: la Hemisferios Biodiversity Reserve.
En este entorno se desarrolla IMAGO, un proyecto interdisciplinario impulsado desde el Media Lab de la Facultad Internacional de Comunicación e Industrias Culturales de la Universidad Hemisferios (FCOM), con participación de docentes y estudiantes.
La iniciativa se basa en una pregunta urgente: ¿Cómo observar la vida sin alterar su equilibrio natural?
Con una extensión de 2.168 hectáreas, esta reserva forma parte del corredor ecológico Antisana–Sumaco y alberga once ecosistemas distintos, en los que se han identificado más de 120 especies de aves, 23 mamíferos, nueve anfibios, 11 reptiles y más de 200 especies de plantas vasculares.
IMAGO combina investigación científica, educomunicación y tecnología. Su principal herramienta es el fototrampeo: cámaras activadas por movimiento que registran la fauna en su entorno sin interferir en su comportamiento. Esta técnica permite documentar la presencia y actividad de especies con hábitos poco visibles, aportando datos fundamentales para el conocimiento y la conservación.
La metodología siguió protocolos del World Wildlife Fund (WWF) y del Global Biodiversity Information Facility (GBIF), asegurando la validez y trazabilidad de los datos.
Los hallazgos de IMAGO no solo enriquecen el conocimiento biológico de la región. También permiten diseñar estrategias de conservación basadas en evidencia, sensibilizar a la comunidad universitaria y generar narrativas públicas que refuercen la protección de los ecosistemas. Las imágenes captadas alimentarán recursos pedagógicos, materiales de divulgación y publicaciones académicas.
La presencia de perros salvajes, señales de tala selectiva y otras presiones humanas reveladas por las cámaras también evidencian los desafíos que enfrenta la conservación en territorios vivos, donde lo humano y lo silvestre conviven en tensión. En ese sentido, el proyecto plantea una mirada integral que no separa el conocimiento científico de la responsabilidad social y ambiental.
La Hemisferios Biodiversity Reserve es un “laboratorio vivo”, donde la observación se convierte en conocimiento, y el conocimiento en acción científica y educativa. Desde allí, la universidad promueve una “excelencia profundamente humana”, que conecta la investigación académica con el compromiso ético con el planeta.







